Órdenes

Si todos siguiéramos las órdenes a raja tabla seríamos más felices. Es evidente que vivir en sociedad requiere unas pautas; las pautas que hace que no nos matemos, que nos tratemos bien, que no robemos. Las pautas que compensan nuestra falta de madurez y empatía.

Tenemos la inmensa suerte de vivir en una democracia que funciona. Funciona como quiere la mayoría y precisamente otra norma nos libra de una guerra civil cada cuatro años. Porque las reglas nos enseñan a aceptar lo que es más justo aunque no sea lo que queremos o nos conviene. Y estas mismas órdenes nos dicen que lo más justo es lo que quiere la mayoría. Porque necesitamos algunas verdades absolutas en la sociedad para poder convivir.

Y sí, es cierto que hay gente que no sigue estas normas. Pero tenemos medidas; la policía, la cárcel, los psiquiátricos. Lo único que tenemos que hacer los que sí cumplimos las ordenes, es dar ejemplo. Dar ejemplo cumpliéndolas a raja tabla. Debemos ser irreprochables, intachables. Correctos.

Cumplir todas las órdenes nos hace avanzar, nos lleva a un lugar mejor; nos empujan al cambio y al futuro.

Ahora vuelve a leer el texto desde el principio. Es una orden.

 

Bien, ahora hay miles de personas enganchadas en un bucle infinito porque están volviendo a leer el texto de arriba una y otra vez, ya que la orden les obliga. Vistos desde aquí, al menos a mí, me parecen absurdos. Borregos. Incluso peligrosos.

Para leer esto has tenido que desobedecer. Has tenido que pensar por ti mismo. Te ha hecho libre.

Ahora usa tu libertad con madurez. Esa es nuestra única responsabilidad.

TENGO UNA LÁGRIMA PERDIDA

En el fondo de mi pecho,

Tengo una lágrima que está perdida.

Un día intentó brotar

Pero no encontró la salida.

Yo no le hago caso,

Pero cada martes me mira

Con esos ojos que me dicen

Yo no me voy a mover de aquí

Si tú no me guías.

 

Yo reniego de ella,

No la reconozco, no es mía.

La escupo, la insulto y la desprecio,

Le digo que mi pecho no es

para una lágrima perdida,

 

Que se vaya a los ojos,

Que en el pecho me duele

Que no deja pasar el aire,

Que siento que me falta,

Que siento que no puede,

Que siento que me oprime el ser,

Que siento que me aflige,

Que siento que no siento,

Que siento que lo siento

Que siento que no quiero

Que siento que no puedo

Que siento que no soy

Que siento que…

 

…La lágrima perdida no está perdida.

La lágrima perdida está ahí

Porque tiene que estar ahí.

Está en el pecho

Porque se cansó de ser secada con mi manga

Está en el pecho porque si sale por los ojos no la veo.

Está en el pecho porque ahí la escucho.

Está en el pecho porque es suyo.

 

La lágrima perdida,

Aunque no quiera, aunque me duela,

Aunque me haga llorar,

La lágrima perdida soy yo.

 

La lágrima perdida…

…Ella sólo quiere ser mi amiga.

Vivimos en un “sinvivir”

Vivimos en un “sin vivir”. Los valores están desvalorados. Los obreros quieren ser empresarios. La izquierda lucha por los derechos. La derecha no hace ni una cosa a derechas. Vivimos en la era de la información, y precisamente usan esa información para desinformarnos. La policía lucha por restablecer la desigualdad, los políticos miran por los grandes empresarios, pero salen electos con los votos de los trabajadores. De los pocos que quedan.

 

Los niños hacen lo que quieren. Los abuelos están encadenados. Aprendemos de los ignorantes e ignoramos a los eruditos. En clase pegan al estudioso y veneran al inculto. De mayores no cambiamos nada, porque los niños son el reflejo de los adultos, y no al revés.

 

La fruta se pudre olvidada, las golosinas atestan nuestras despensas. En verano pasamos frío, en invierno calor. No tenemos para llegar a fin de mes, pero no nos puede faltar el móvil.

 

Agredimos a los mendigos con nuestra desconfianza. Confiamos en las grandes multinacionales y les agradecemos el servicio prestado.

 

Los éticos, son señalados; los patéticos, seguidos. Luchamos por la mediocridad. Se leen Best Sellers mientras Büchner cae en el olvido.

 

Todo el mundo protesta, pocos reivindican. Los que lo hacen, son condenados de terrorismo, cuando los que dictaron esas leyes, son los que causan el terror.

 

El deporte ya no se practica, se ve por la televisión. La gente se empobrece, por eso se suben los precios. Cuando más necesitábamos su ayuda, ellos van y se confunden, y nos mandan ayunas. Es raro, pero los que se pasan tumbados todo el día sin hacer nada, no pueden permitirse ninguna extravagancia.

 

Los policías son suficientemente maduros para llevar armas, pero no tanto como para sentarse y hablar. Son tan maduros que solo siguen órdenes. Órdenes que desordenan.

 

Y yo creo que entiendo todo esto. Precisamente por eso, no entiendo nada.

Mosquito

Madrid, 4 de la tarde. 45 grados a la sombra. Sudor en la frente. Polución colándose por la ventana. Aspas de un ventilador trabajando para su amo. Y un mosquito; luchando contra la ráfaga de aire. Sollozando por el esfuerzo.

Marta, que no había ido a la guardería porque era sábado, fue en su ayuda. Con pasos torpes se acercó y le tendió una mano. El mosquito se posó, y juntos fueron hasta la habitación de los juguetes. Marta le contó sus problemas con Diego, que en clase siempre se metía con ella. Le enseñó sus pinturas e incluso colorearon juntos. Mosquito peinó sus muñecas e hizo de alumno cuando jugaron a las escuelas. Llegó la hora de dormir, así que Marta se metió en su cama y acomodó a Mosquito en la cajita de un anillo.

A la mañana siguiente, Marta se despertó y vio a Mosquito en su cajita, inmóvil. Muerto. Los mosquitos no viven mucho. Aún así Marta lloró un poquito. Lloró hasta que, al mirarse en el espejo, vio que tenía una picadura en la mejilla. Como un beso de despedida. Como un recordatorio de que Mosquito dedicó su vida a pasar una tarde con Marta

Soy un poema por escribir

Hoy me levanté siendo un poema por escribir.

Tenía dentro de mí las palabras,

Pero no tenían nombre.

Tenía los colores y el lienzo,

Pero no sabía cómo usarlos.

Hoy amanecí teniéndolo todo,

Menos a ti.

Estaba inconcluso,

Me faltaba la inspiración.

 

Y he mirado ojos, labios, besos e incluso el atardecer.

Te he buscado en las esquinitas de mi persona,

He respirado tu perfume,

Mirado nuestras fotos,

Leído nuestros wasaps

Y empujado una lágrima pensando en lo que no fue.

 

Te he buscado con tanta fuerza

Que casi vuelvo a inventarte.

Te he querido tanto

Que casi te valoro.

Te he echado tanto de menos,

Que casi me lo creo.

 

Y al final del día, yo seguía siendo un poema

Inconcluso.

Hasta que, con los ojos apagados

Y la mente en suave brisa,

Te encontré.

 

Una lástima, me sigues siendo insuficiente.

 

Pero mañana, volveré a ser un poema

Inconcluso.

Volveré a buscarte, volveré a inventarte, volveré a empujarme,

volveré a quererte más de lo que quiero.

 

Mañana quizás lo haga mejor. Mañana quizás esté a la altura.

 

Entonces, tú dejarás de serme insuficiente.

ODIO PRIMITIVO

Ese tío me ha jodido la vida. Ha destruido todo lo que verdaderamente me importaba. Le odio tanto que le quemaría vivo y con la llama moribunda aún en su pelo, me encendería un cigarrillo. ¡Que satisfacción oírle ahogar sus gritos para no satisfacerme! Nadie en su sano juicio podría hacer lo que él me hizo. Odio primitivo. Sed de venganza.

 

De repente,  le encuentro. Ahí estamos los dos, uno a cada lado del espejo.

No es para tanto

Los latidos de mi corazón nunca se acompasaron con los de nadie. Nunca me he quedado sin aliento al ver su pelo ondeado por la firme caricia de la brisa. Jamás he derramado una lágrima rebelde mientras admiraba la belleza y perfección del arco iris. Nunca bajaría hasta el infierno para salvar a nadie.

 

Quizás no entienda lo que es la vida. Quizás no la disfrute tanto como otros, pero no me sale emocionarme al oír cantar al ruiseñor. Tampoco he tenido nunca un archienemigo. Ninguna belleza me ha dejado nunca sin palabras, aunque ahora que lo pienso, a lo mejor alguna me hizo decir tonterías; en cualquier caso, nunca sentí el hechizo de un ser feérico.

 

Nunca he sentido tanto dolor como para desear mi propia muerte. Ni tanto odio como para enloquecer.

 

Quizás sea por mi corazón. Le pediré a la televisión que me lo devuelva.

EL SENTIDO

Corretear por una escuela abandonada,

Comerse un hielo a mordiscos en invierno

Y echar vaho como si fumaras.

Tejer un felpudo con la tela de un jersey,

Pintarse un bigote en la nuca con un edding.

Matar una avispa por si acaso,

Matar un país por si las moscas.

Matarte a ti para no tenerte,

Matarme a mí por no atreverme.

 

Escupir a Mamá por ser infiel,

Invitarle a cocaína a tu hermano pequeño,

Pedir disculpas en el sobre de mi voto,

Encender la tele y dejarla sin sonido.

 

Desayunar las sobras de la cena,

desear no haber nacido

y haberte conocido antes;

antes de que fueras tú,

Antes de que yo dejara de ser yo.

 

Pedir perdón por algo que aún no he hecho,

Rendir cuentas a Dios

Y que me salga a devolver.

Hasta aquí he llegado.

 

No le busques el sentido. No pierdas más tiempo. Que le den por culo al sentido

Por una vez, le toca a él buscarte a ti.

Digerir

La vida consiste en digerir. Digerir que no eres quien te gustaría ser. Digerir que ella no es ELLA. Digerir tus limitaciones y las suyas.

La vida es digerir que la propia vida no es más que una vida. Digerir que la felicidad no es plena y constante. Digerir que los humanos somos animales. Digerir que los momentos increíbles son excepcionales. Que lo excepcional es escaso, y lo escaso, abundante. Digerir que la mayoría de las emociones no son emocionantes, que los sentimientos no lo son todo y que el todo no existe.

Digerir que hay cosas que no puedo y otras que no pueden ser. Como que tú seas quien yo quiero que seas. Digerir que tu parte buena no compensa la mala. Digerir que hay injusticias y gente buena tratada mal. Vivir es digerir la muerte de mis padres.

 

Pero no me hagáis mucho caso, es que hoy he cenado en un kebab.

3 personas

Un señor con manchas marrones en la piel y las manos hinchadas, decide arrancarse una verruga del párpado inferior de su ojo derecho.

 

Jesucristo se entera de que va a ser traicionado y va a morir

 

Un niño acomplejado porque tiene sobrepeso se pasa 20horas al día jugando a la consola los días de verano en que sus padres van a trabajar.

 

Los tres casos son diferentes. Pero estas tres personas lloraron sangre.

Igual que yo cuando vi que no me querías.

Juzguemos a un juego

Es un tío normal. Insultantemente simple. Tan normal que da asco.  Tan normal, que es capaz de disfrutar del arropo de la masa. Tan normal que se permite el lujo de decir lo que piensa. Tan normal que tiene amigos

 

Javier es mecánico. Tiene un mono azul más sucio que la conciencia de un senador. Está harto de ver el arco iris en charcos de aceite. Sabe exactamente cómo es, dónde está y para qué sirve un manguito.

 

Si llega a casa de buen humor, sonríe. Cuando tiene un mal día, es más borde. No creo que os extrañe.

 

Nunca leyó a Shakespeare. No sabe quien fue Marx. A veces va a misa, y en verano, a la playa. Pita en los atascos. Una vez lloró; cuando el Atleti bajó a segunda.

 

Le veo tan normal, que creo que es feliz.

 

El tío es tan tonto, que se cree el centro de su vida. Tan idiota que se cree que sus problemas son más importantes que los tuyos. Tan ramplón que se contenta con llegar a casa a cenar con su familia.

 

Tan simple, que se permite el lujo de juzgar sólo por las apariencias.